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Autor de este artículo:

Julio César Solís Castillo

Docente
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Procesos implicados en la lectura: Aspectos psicopedagógicos

Publicado el 02/07/2012. Visto 2807 veces.
Investigación realizada en el año 2008 sobre el desarrollo de la lectura.

La lectura: definición e importancia

“La lectura es una actividad humana que implica la compleja interacción de procesos perceptivos, cognitivos y lingüísticos que, a su vez, interactúan con la experiencia y los conocimientos previos del lector, los objetivos de la lectura y las características del texto”. (Puente, 1994, pág.114).

Todo idioma tiene un conjunto básico  de sonidos elementales denominados fonemas. Las palabras habladas se forman al combinar estos sonidos en secuencias con significado. En contraste, la manera como se expresa el  lenguaje escrito difiere de gran manera entre idiomas. Los principales tipos de sistemas de escritura son  aquellos en los que los caracteres individuales representan en general palabras completas conocidos como pictográficos o logográficos y aquellas cuyos caracteres individuales  representan sonidos individuales dentro de una palabra (conocidos como silábicos o alfabéticos).

Leer es un proceso entre un lector y un texto, proceso mediante el cual el primero intenta satisfacer (obtener información pertinente) para los objetivos que guían su lectura. (Solé, 1992, pág.138).

Los objetivos que guían la lectura de un texto pueden ser muy variados: obtener algún tipo de información (muy precisa como una dirección o número de teléfono o más amplia como leer una noticia periodística); seguir unas instrucciones para realizar una tarea o actividad determinada (receta de cocina, juego de mesa, montaje de algún aparato doméstico); por placer, para pasar un rato entretenido.

Los textos que se leen pueden tener características muy diversas y eso influye también en la transmisión de la información. No es lo mismo leer una narración que un texto expositivo, una noticia periodística o un poema, puesto que no es sólo el contenido lo que cambia, sino la forma como está organizada la información. Para una correcta interpretación del texto, el lector debe conocer, aunque sea intuitivamente, las características de estas diversas estructuras textuales.

Lo fundamental que se desprende de esta definición es que leer es el proceso mediante el cual se comprende un texto escrito. Esta perspectiva es compartida actualmente por la mayoría de autores.

Procesos implicados en la lectura

Según Solé (1992), “la lectura es un proceso  muy complejo que implica muchas funciones cognitivas y sensoriales, las cuales incluyen:

  • La atención  y concentración.  Son necesarias para enfocarse en el material escrito en la memoria a corto plazo.
  • La conciencia fonológica (conciencia de las características  sonoras de una palabra). Incluye las capacidades para dividir  las palabras en sus sílabas y fonemas integrantes, reconocer la rima, mezclar elementos fonéticos, eliminar y sustituir fonemas y apreciar los juegos de palabras. Es posible que la conciencia fonológica sea subyacente a la capacidad para dividir y analizar el discurso, la cual es de particular importancia  para decodificar  las palabras desconocidas.
  • La conciencia ortográfica. Se refiere a ser consciente de la apariencia de la palabra.
  • La conciencia de las palabras. Incluye las capacidades para dividir las oraciones o frases en palabras, las palabras separadas de sus referentes, apreciar los chistes que implican ambigüedad léxica, equiparar unas palabras con otras, reconocer sinónimos y antónimos, y  sustituir palabras.
  • La conciencia de la forma o semántica o sintáctica. Incluye las  capacidades para detectar la  ambigüedad estructural en las oraciones, corregir las incorrecciones en el  orden de palabras y completar oraciones  cuando falten palabras.
  • La decodificaron rápida. Que se refiere a la capacidad para reconocer de manera rápida y automática las palabras. Permite que el lector procese la información con rapidez y, con ello, que se enfoque en conocer el contenido del material más que en decodificar (o reconocer) las palabras.
  • La comprensión verbal y la conciencia pragmática. Son  necesarias para comprender las palabras y su orden, habilidades cruciales para la lectura. La conciencia pragmática incluye la capacidad para detectar las inconsistencias entre oraciones,  reconocer los aspectos inadecuados del mensaje, comprender y reparar las fallas de comunicación y ser consciente del mensaje total.
  • La inteligencia general. Se asocia con la capacidad  general para la lectura.
  • La conciencia fonológica y la conciencia de las palabras. Probablemente se relacionan en mayor medida con las primeras etapas de la lectura, la conciencia sintáctica con las etapas posteriores, y la conciencia pragmática con las etapas avanzadas. El desarrollo fonológico deficiente obstaculizará el aprendizaje de las habilidades de decodificación fonética y la adquisición de códigos en general, mientras que el desarrollo semántico o sintáctico deficiente obstruirá el aprendizaje de las habilidades necesarias para identificar palabras completas.

La investigación sugiere que la capacidad para retener la materia fonológica en la memoria de trabajo influye directamente en la adquisición del vocabulario y en la comprensión de la lectura. Lo que es más, las alteraciones de habilidades de memoria fonológica en la infancia temprana se definen como un deficiente desarrollo de lenguaje en la infancia media, incluso pueden representar un papel causal en las alteraciones específicas del desarrollo del lenguaje”. (pp.34-35)

Según  Cuetos (2000, pág. 16) se distinguen cuatro módulos o procesos, cada uno de los cuales, a su vez se compone de otros subprocesos. Son:

a) Procesos perceptivos. Para que un mensaje pueda ser procesado tiene que ser previamente recogido y analizado por nuestros sentidos. Para ello, los mecanismos perceptivos extraen la información gráfica presente en la página y la almacenan durante un tiempo muy breve en un almacén sensorial llamado memoria icónica. A continuación una parte de esta información, la más relevante, pasa a una memoria más duradera denominada memoria a corto plazo, desde donde se analiza y se reconoce como determinada unidad lingüística. La cuestión más investigada y discutida de este proceso es si reconocemos palabras globalmente (a través de sus contornos, rasgos ascendentes y descendentes, etc.) o tenemos que identificar previamente sus letras componentes.

b) Procesamiento léxico. Una vez identificadas las unidades lingüísticas, el siguiente proceso es el de encontrar el concepto con el que se asocia esa unidad lingüística. Para realizar este proceso disponemos de dos vías: una que conecta directamente los signos gráficos con el significado y otra que transforma los signos gráficos en sonidos y utiliza estos para llegar al significado, tal como ocurre en el lenguaje oral.

c) Procesamiento sintáctico. Las palabras aisladas no proporcionan ninguna información, sino que tienen que agruparse en unidades mayores tales como las frases y oraciones en las que se encuentran los mensajes. Para realizar este agrupamiento, el lector dispone de unas claves sintácticas que indican cómo pueden relacionarse las palabras del castellano y hace uso de este conocimiento para determinar la estructura de las oraciones particulares que encuentra.

d) Procesamiento semántico. Después que ha establecido la relación entre los distintos componentes de la oración, el lector pasa ya al último proceso, consistente en extraer el mensaje de la oración para integrarlo con sus conocimientos. Sólo cuando ha integrado la información en la memoria se puede decir que ha terminado el proceso de comprensión.

Etapas de la lectura

Marsh, Friedman, Welch y Desberg (1981) Frith (1985) y Seymour (1986) nos hablan de diferentes etapas en la evolución de la lectura. Pero incluso si el aprender a leer se conceptualiza como una sucesión de etapas, no todos los niños atravesarán la misma sucesión. Los conocimientos fonológicos y la adquisición de la lectura tienen una relación causal interactiva y recíproca, no unidireccional. Las destrezas fonológicas pueden jugar un papel en todas las primeras etapas del aprendizaje para leer entre niños fonológicamente hábiles.

Marsh y otros (1981) proponen una teoría con cuatro etapas.

  • La primera etapa es la de la suposición lingüística. Las estrategias disponibles para los niños en esta etapa son los aprendizajes rotativos y supuestos lingüísticos. Cuando se lee el texto, el niño adivinará una palabra desconocida utilizando el contexto lingüístico, sin considerar el rasgo gráfico de esa palabra desconocida presentada en solitario.
  • La segunda etapa es la de suposición de redes discriminatorias.  Las estrategias disponibles para el niño en esta etapa son el aprendizaje rotativo, la adivinación basada en claves visuales y lingüísticas. Los niños en esta etapa responderán a una palabra aislada, desconocida, con una palabra visualmente similar que ellos han aprendido. En edades tempranas la semejanza visual está limitada a la primera letra de cada palabra. Las respuestas a palabras desconocidas se encuentran en continuos textos que ahora también tendrán en cuenta las claves de la primera letra tanto como las claves semánticas y sintácticas.
  • La tercera etapa es la del desciframiento secuencial. Las estrategias disponibles para el niño en esta etapa son el aprendizaje rotativo y el desciframiento de izquierda a derecha.
  • Y la cuarta etapa es la del desciframiento jerárquico. Las estrategias disponibles para el niño en esta etapa son el aprendizaje rotativo, el desciframiento usando reglas de orden más alto y las analogías. Los niños pueden ahora descifrar palabras usando reglas condicionales.

Cooper (1985),  proponía una teoría de tres fases en la adquisición de la lectura. Cada fase es identificada por las estrategias que el niño utiliza en ella. La primera implica una “estrategia logográfica  pues el niño puede reconocer enseguida palabras conocidas, utilizando quizá características gráficas”. (pág.64). La segunda fase de Frith (1985) es la de la “estrategia alfabética” (pág.124). El niño conoce y utiliza correspondencias entre grafemas y fonemas individuales. El orden de las letras es decisivo; las palabras, descifradas secuencialmente grafema por grafema. El niño es capaz de pronunciar palabras desconocidas y palabras sin sentido no necesariamente de modo correcto. La tercera etapa es la de la estrategia ortográfica; el niño analiza las palabras en unidades ortográficas sin conversión fonológica. Pero Frith, señala que el niño no puede entrar en esta etapa fonológica sin haber pasado primero por la etapa alfabética, durante la cual el desciframiento fonológico es mayor.

Apoyándome en el trabajo de  Marsh (1981) y Cooper (1985), sugerimos tres amplias etapas. Una etapa logográfica inicial en la que las discriminaciones visuales están establecidas entre palabras de un vocabulario visual limitado. Esta primera etapa está seguida por la etapa alfabética, caracterizada por el aprendizaje de correspondencias grafema – fonema y fonema – grafema sencilla (letra sencilla – sonido, sonido – letra sencilla), y una tercera etapa ortográfica donde un modelo sofisticado de ortografía está interiorizado.

El aprendizaje de la lectura

Simon (1924), distingue dos formas de hacer frente al proceso de enseñanza de la lectura: la analítica y la sintética. La primera supone plantear todo el aprendizaje desde la premisa de unidades significativas (ya sea la frase o palabra) que luego se van desglosando hasta llegar a la unidad mínima (sílaba y letra). Los métodos sintéticos funcionan al contrario: desde las unidades mínimas (letra, sílaba) hasta la construcción de la frase.

En los párrafos siguientes, veremos la descripción y algunos ejemplos de estos dos procesos:

a) Los métodos sintéticos
Estos métodos parten de los elementos más simples (letras, sílabas) y  terminan en el dominio de estructuras más complejas (frases, texto...). Los pasos que se siguen son:

  • Estudio de vocales y consonantes; generalmente se asocian a alguna representación gráfica o dibujo que empiece por la letra que se está enseñando (“o” de oso – dibujo de un oso; “a” de avión, “e” de enano, “u” de uva, etc.).
  • Combinación de las letras entre sí para formar las sílabas.
  • Identificación de las palabras que se han ido formando al unir las sílabas; en este caso se pone énfasis en la significación de las palabras que se forman.
  • Cuando se unen las palabras, se introduce la lectura oral de pequeñas frases con significado.

El argumento en la utilización de esta metodología se basa en que las unidades de aprendizaje deben ser los elementos más simples (letras y sílabas) porque ello favorece el uso de unidades de procesamiento de nivel superior.

Dentro de esta metodología existen varias técnicas.

Alfabético

Inicia el proceso de aprendizaje procurando que el niño reconozca e identifique las letras a través de su nombre (a, e, eme, efe, jota,...). Podemos afirmar que actualmente este método no es practicado.

Fónico o fonético

Es como el anterior pero se sugiere que se enseñe el sonido de cada letra (por ejemplo, sss...,  fff..., rrr...); estos sonidos se acompaña con imágenes o sistemas icónicos (dibujos). En este método es indispensable la correspondencia grafema – fonema. Su recuerdo por parte del alumno es la base del aprendizaje.

Dentro de este camino se han sugerido y utilizado las expresiones gestuales y cinéticas que el alumno debe aprender y gesticular cada vez que pronuncia el sonido (método onomatopéyico). Esta gesticulación tiene la finalidad de ayudar a la memorización del código, ya que la conexión con la dimensión psicomotriz ayuda a la memorización e interiorización.
Todo el sistema Montessori de lectura tiene esta orientación fónica. Los ejercicios que se propone trabajar son aspectos visuales, auditivos y táctiles. Además ejercicios musculares de brazo y mano para la consecución de la imagen físico – muscular de los signos lingüísticos y el logro de la memoria muscular de los mismos.

El método fónico supone que la habilidad de decodificación grafo – fónica ha de ir precedida por un análisis de los fonemas. Los ejercicios  que antes hemos mencionado sobre el desarrollo de la conciencia  fonológica son adecuados para este objetivo. Hay que hacer notar que esta habilidad o su desarrollo están incorporados hoy a otras metodologías.

Silábico

La técnica silábica sugiere que las consonantes deben ir unidas a las vocales para poder ser entendidas y asimiladas correctamente en el aprendizaje lector. En esta técnica se aprenden primero las vocales, después se van introduciendo las sílabas para construir palabras (a veces se usan grupos silábicos sin ningún sentido) y frases. Es frecuente usar como recurso las famosas barajas fotosilábicas y sílabas o palabras monosílabas con significación propia para aumentar la motivación (tú, yo, él, más, por...).

b) Los métodos analíticos

Se inicia la lectura o su aprendizaje a partir de unidades lingüísticas con significado propio (frases o palabras).

Este método y sus diferentes técnicas inciden sobre el significado de lo que se lee. Luego a medida que el aprendizaje se va implantando, se analizan los elementos más simples (sílabas y letras) a través de las sucesivas descomposiciones analíticas que se van efectuando de las estructuras complejas.
Vamos a profundizar en dos de estas técnicas analíticas: las técnicas léxicas y la global – natural.

Técnicas léxicas

El alumno debe comprender y memorizar una serie de palabras que se convierten en la base del aprendizaje posterior. Estas palabras van acompañadas de dibujos con el fin de apoyar la comprensión lectora. Puede seguirse una doble vía: o bien se aprenden todas las palabras generadoras, o bien cada palabra se va descomponiendo y hasta no asimilarla en sus componentes más simples no se adquieren otras nuevas. La secuencia que sigue es:

1. Percepción global de la palabra y representación gráfica de la misma
2. Lectura de la palabra
3. Descomposición de la palabra en sílabas
4. Descomposición de la palabra generadora
5. Recomposición de la palabra generadora
6. Combinación de las sílabas ya conocidas para formar nuevas palabras
7. Agrupación de las palabras en frases y oraciones.

Método global – natural.

Siguiendo las pautas dadas por G. Mialaret, la secuencia instruccional tiene las siguientes fases:

1. Preparación mediante el dibujo como técnica de expresión y de tanteo experimental. También se estimula la expresión verbal para luego introducir la escritura como medio de comunicación.

2. La iniciación se hace con las frases que dicen los niños directamente o surgidas en el contexto del diálogo de clase con lo que se pretende que la oración sea significativa para los alumnos. Las frases se escriben en la pizarra o en tiras de cartulinas para ser expuestas en un lugar visible de la clase. Es un predominio –en principio- de la lectura expresiva, que descansa sobre la memoria auditiva y visual de la frase escrita.

Se realizan actividades para la observación y reconocimiento de las oraciones como unidades de lenguaje con un mensaje y significado en sí mismas. Es importante la localización, memorización y simbolización de la frase. Veamos ejemplos de estas actividades:

Memorización y reconocimiento de la frase:

  • Enriquecimiento de la frase
  • Dictado de la frase
  • Desglose de la frase
  • Profundización de la estructura de la frase
  • Recomposición
  • Escritura (libro de clase con la imprentilla de gelatina)

3. Mediante tanteo experimental y promoviendo el descubrimiento personal, el alumno termina con la comprensión del significante.

El paso de la globalización al análisis es el resultado de un proceso natural de identificación de los elementos o de las partes que se destacan del conjunto y es el propio niño con ayuda del maestro quien los descubre.

Una cuestión importante es dilucidar cuál es el mejor método. Para ello siempre se han tomado como criterios de evaluación los parámetros de velocidad, exactitud y comprensión lectora.

Sin embargo, todavía no hay una respuesta válida para todo sobre esta cuestión, debido a que los resultados de varios estudios apoyan diferentes orientaciones y nada definitivo puede mostrarse sobre qué método es superior.

Existen varias investigaciones que han apuntado la posibilidad de que con métodos fónicos y silábicos se consiguen mejores resultados en velocidad y exactitud lectora y con los métodos globales una mayor comprensión.  Molina (1984), considera que se debe trabajar con los niños, en un primer momento, con el código grafo – fonético, “ya que se considera como una fase previa a la lectura en sí, que siempre deberá ser significativa para el alumno, es decir, basarse en la discriminación auditiva y visual de cada uno de los fonemas que se estudien. También conviene elegir estrategias de enseñanza analítica del tipo léxico con palabras generadoras”. (p.67).

En este sentido, la presente investigación usará el método analítico implementando las técnicas léxicas, que sugieren una percepción global de la palabra acompañada de una representación gráfica de la misma.  A ésta  le agregamos la pronunciación sonora de la palabra, a fin de que el estudiante pueda escuchar también cómo debe de pronunciarse la palabra.

Asimismo la descomposición de palabras en sílabas y la recomposición de las mismas; y, por último la combinación de las sílabas ya conocidas para formar nuevas palabras.

 

Referencias bibliográficas:

Solé, I. (2000).  Estrategias de Lectura. Barcelona: Grao.

Marsh, G; Friedman, M; Welch, V & Desberg, M. (1981). A cognitive developmental theory of madding acquisition. En G.E. Mackinnon y T.G. Waller (eds). Reading Research: Advances in theory and practice. Nueva York: CSP

Cooper, D. (1990). Cómo mejorar la comprensión lectora. Madrid: Visor.

Cuetos, F. (2000). Psicología de la Lectura. Barcelona, España: CISSPRAXIS S.A.

Puente, A. (2001). El viaje de las letras y los problemas de lectura. Madrid:   Biblioteca Nueva.

Molina, S. (1984). Enseñanza y aprendizaje de la lectura. Madrid: CEPE.

Imagen extraída desde http://clublecturacoruna.files.wordpress.com/2012/01/lectura.jpg (21 de junio de 2012).

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